El libro es la frutilla del postre
Escribir un libro nunca va solo de juntar palabras y convertirlas en un objeto de tres dimensiones. Generar autoridad, dejar un legado o tener finalmente el ejemplar en las manos puede ser maravilloso, pero es apenas la parte visible del recorrido.
El verdadero aprendizaje sucede antes: cuando bajás una idea, la ordenás, pedís ayuda, dejás que alguien más la vea, conseguís recursos y aprendés a sostener la incomodidad del proceso.
Un recorrido parecido al juego de la oca
Cada etapa se parece a un casillero. Algunas se atraviesan rápido; otras nos paralizan. A veces avanzamos, retrocedemos, perdemos un turno o sentimos ganas de patear el tablero.
Al bajar una idea puede aparecer un mejunje difícil de ordenar. Al revisar lo escrito llegan las comparaciones, el síndrome del impostor y el perfeccionista interno. Cuando toca pedir ayuda, se vuelve visible nuestra vulnerabilidad. Y al mostrar el texto, la imaginación puede fabricar todos los finales horribles posibles.
En cada uno de esos casilleros vuelve la misma decisión: abandonar o seguir tirando el dado.
Pedir ayuda también forma parte de escribir
Un aliado o un primer lector amable no le quitan valor a tu trabajo. Te ayudan a mirar lo que escribiste desde otra perspectiva y a continuar cuando los cucos hacen demasiado ruido.
También llega el momento de conseguir recursos: tiempo, dinero, herramientas, conocimientos y personas que acompañen. Ahí podemos refugiarnos en el conocido “yo lo haría, pero no tengo...” o animarnos a aprender algo nuevo y buscar otra forma de hacerlo posible.
Disfrutar el mientras tanto
Meli todavía no tiene su libro terminado, pero durante el proceso empezó a mirarse desde otro lugar, atravesó incomodidades, aprendió, viajó, conoció personas con la misma manija y se animó a proyectarse más allá de su metro cuadrado.
Por eso, el libro no es la única medida del recorrido. A veces es apenas el próximo casillero de una transformación que ya empezó.
Seguir en el juego, descubrir los bloqueos, enfrentar los cucos y superarlos: ese es el verdadero desafío.
¿Listo para emprender el viaje?
CONOCÉ EL RECORRIDO tal como hizo Meli (clic acá).