El futuro también se imagina
Antes de convertirse en realidad, muchos avances, conflictos y formas de vida fueron imaginados en libros, películas, guiones y canciones. La ciencia ficción lleva décadas proponiendo futuros posibles y advirtiendo sobre otros que quizá no queremos habitar.
Eso demuestra que imaginar no es una actividad menor. Las historias nos permiten ensayar mundos, hacer preguntas y observar las consecuencias de nuestras decisiones.
Las bibliotecas como espacios de futuro
Las bibliotecas no son solamente lugares donde se conserva lo que ya fue escrito. Históricamente también han sido espacios de encuentro, debate y construcción de conocimiento.
Entre libros y conversaciones se discutieron ideas políticas, sociales y productivas que influyeron en el presente. Pensar el futuro requiere lugares donde podamos encontrarnos, disentir y crear algo nuevo.
Cuco Desaprobatorio
Cuando aparece una idea ambiciosa, también puede aparecer una voz que pregunta: “¿Quién sos vos para pensar eso?”. Esa voz descalifica el proyecto antes de que tenga la oportunidad de crecer.
Cuco Desaprobatorio insiste en que no tenemos poder, que nuestra propuesta es absurda o que nadie nos va a escuchar. Su función es mantener todo exactamente como está.
Convertirlo en un juego
Una forma de quitarle poder a ese cuco es decirle que solo estamos jugando. El juego nos permite explorar sin exigir que cada idea sea perfecta, viable o definitiva desde el comienzo.
Podemos imaginar cómo nos gustaría que fueran las casas, los vínculos, las celebraciones, la educación o el paisaje. Después podemos elegir una pequeña acción que acerque ese futuro: escribir una página, compartir una propuesta, plantar un árbol o reunirnos con otras personas.
Empezar a teclear el mañana
Escribir no resuelve todo por sí solo. Aun así, ayuda a ordenar el pensamiento, convertir intuiciones en ideas y ponerlas a circular.
No necesitás tener el futuro completamente definido. Podés empezar con una pregunta: ¿qué mundo quiero ayudar a construir?
Tu respuesta puede convertirse en un cuento, un ensayo, un proyecto o un libro. Lo importante es no dejar que Cuco Desaprobatorio decida antes de que empieces.
¿Querés empezar a escribir? Elegí la propuesta que mejor se adapte al acompañamiento que necesitás.