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El miedo a que te roben una idea también puede trabar tu libro

Te cuento el lado B del Encuentro de Escribas y el cuco que teme que le roben las ideas… porque después del Encuentro de Escribas (que realicé el mes pasado) me quedé pensando en todo lo que no se ve en las fotos.

El miedo a que te roben una idea también puede trabar tu libro

Porque desde afuera se ven los libros, las presentaciones, los abrazos, los brindis, las tortas, las velitas, las fotos desquiciadas que aparecieron en redes.

Pero todo encuentro tiene un lado B.

Una estructura interna.

Una intención.

Una arquitectura invisible que sostiene eso que después parece espontáneo.

Puertas adentro, el objetivo del Encuentro de Escribas era mostrar y vender los libros de mis alumnos. Que esas obras que durante tanto tiempo estuvieron en proceso pudieran circular, encontrar lectores, generar conversaciones.

Pero también era nuestra fiesta de fin de año.

Solo que, en vez de hacerla en diciembre como todo el mundo, la hacemos en mayo, después de la Feria del Libro. Como frutilla del postre.

También era una excusa para que se conocieran los escribas de distintos grupos. Personas que comparten procesos de escritura en la virtualidad y que, por fin, podían ponerse cuerpo.

Vinieron desde Santa Fe, Neuquén y distintos puntos del AMBA. También hay escribas en México, España y hasta Nueva Zelanda. Algún día vendrán. O, si deliro un poco, haremos algo internacional.


Escribir no tiene por qué ser tan solitario

El proceso de escritura puede ser muy solitario.

Una se sienta con sus ideas, sus dudas, sus borradores, sus entusiasmos y sus cucos.

Pero cuando ese proceso se comparte, algo se aliviana.

Descubrimos que eso que nos pasa no es tan raro. Que nuestros miedos no son tan originales. Que otros también dudan, se traban, se comparan, se esconden o sienten que todavía “no están listos”.

Por eso el encuentro fue de ellos.

Quienes presentaban sus libros sabían tres cosas:

Esta era una plataforma para probar, jugar y desplegar.

La presentación no era para lucirse, sino para pensar qué experiencia querían ofrecerles a sus lectores.

Y ahí no había error posible. No porque todo tuviera que salir perfecto, sino porque estaban rodeados de personas que no iban a juzgarlos, sino a acompañarlos.

También hubo stickers oráculo con frases que repetimos mucho en Escribas, esas que a veces aparecen justo cuando una las necesita.

Y circularon los cucos oráculo, que respondían a una pregunta:

¿Qué te está trabando hoy?

Cada cuco le ponía nombre propio a un miedo.

Y ahí apareció Judasiko.

Judasiko: el que cree que todos quieren robarle

Judasiko es el cuco que te advierte que se van a robar todas tus ideas.

Que otros se van a aprovechar de tu infinita sabiduría.

Que alguien va a decir que eso es suyo.

Que se va a hacer rico, famoso y exitoso a costa tuya.

Es el cuco que no hace, no inicia, no comparte.

Porque cree que guardar una idea es protegerla.

Y entonces te convence de no publicar, de no contar, de no mostrar, de no abrir el proceso, de no decir demasiado.

Después del Encuentro, dudé antes de contar este lado B.

Una vocecita interna me dijo:

“¿Cómo vas a contar tu fórmula?”

“¿Y si te copian?”

“¿Y si te roban la idea?”

Por suerte, tengo a Judasiko bastante a raya.

Porque tengo una mala noticia y una buena.

La mala es que, si pusiste algo en un Drive, ya no es tan tuyo como creés.

Y si lo pusiste en una inteligencia artificial, de algún modo, ya lo regalaste.

Además, las ideas circulan. Alguien, en alguna parte del mundo, puede estar pensando algo parecido a vos. O puede haberlo escrito hace décadas. A veces creemos que estamos inventando la pólvora y, en realidad, estamos entrando en una conversación que empezó mucho antes.

La buena noticia es que nadie puede robarte tu personalidad.

Pueden copiar una idea.

Pueden inspirarse en un formato.

Pueden intentar hacer algo parecido.

Pero no lo van a decir como vos.

No lo van a sostener como vos.

No lo van a atravesar con tu historia, tu voz, tus obsesiones, tu manera de mirar el mundo.

El verdadero desafío es que te lean

Judasiko cree que el problema es que te copien.

Pero, en escritura, muchas veces el desafío real es otro:

que te lean.

Que tu idea salga de la carpeta.

Que encuentre lectores.

Que circule con tu nombre.

Que alguien pueda decir: “esto lo aprendí de tal”.

Y que ese nombre tenga peso.

Por eso, si te copian, tal vez puedas tomarlo como un homenaje.

Y después volver a lo importante: hacer que tu propuesta sea cada vez más verdadera, más sólida, más tuya.

Pueden hacer mil encuentros parecidos.

Pero el Encuentro de Escribas siempre será el Encuentro de Escribas, porque lo hacen las personas que forman parte de él.

Y tu libro siempre será tu libro si le ponés tu sello de autenticidad.

La pregunta no es solamente si alguien podría copiarte.

La pregunta es:

¿Qué estás dejando de compartir por miedo a que te lo roben?


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