Un encuentro que resume el proceso
Hace unos días, en el evento de SuperHábitos Escala tu Negocio de Servicios hace unos días, me encontré con Angie Sanmartino, mi mentora y la persona que escribió el prólogo de Escribas: tu libro en 7 pasos.
Nos sacamos una foto muy significativa para mí: Angie sostenía el libro y yo, uno de los pósters de Escribas con la pregunta “¿Estás disfrutando el proceso?”.
La escena resumía algo que repito con frecuencia: escribir un libro nunca va solo de escribir un libro.
Antes de convertirse en un objeto que podemos sostener entre las manos, existe un recorrido hecho de aprendizajes, preguntas, acompañamiento, ideas que necesitan orden y muchos cucos que se hacen presentes.
Más que una frase de taza
Cuando alguien explica por qué quiere escribir un libro, suele mencionar dos motivos: dejar un legado y construir autoridad.
Son razones válidas, pero pueden sonar a “frases de taza” si no pensamos qué significan realmente.
Dejar un legado es lograr que nuestras ideas trasciendan el tiempo y el espacio. Cuando diferentes personas leen nuestro libro en distintos lugares, nuestro mensaje entra en sus vidas y continúa circulando incluso cuando no estamos presentes.
Construir autoridad tampoco consiste solamente en sumar el título de autor a una presentación profesional. El libro puede abrir conversaciones, generar invitaciones para dar charlas, convertirse en material para nuevos talleres y acercarnos a personas que quizá nunca hubiéramos conocido.
No cualquiera se banca el proceso
Aunque hoy resulte técnicamente más sencillo editar y publicar, escribir un libro sigue teniendo prestigio porque llegar hasta el final requiere mucho más que juntar palabras.
El proceso nos obliga a revisar nuestras prácticas, aclarar lo que pensamos, confiar en nuestro criterio, pedir ayuda y permitir que otras personas conozcan nuestro trabajo.
El libro nos enfrenta con nuestros miedos, pero también nos ayuda a descubrir de qué somos capaces.
Por eso, tenerlo terminado no es la única transformación. Muchas cosas empiezan a cambiar mientras lo estamos escribiendo.
Todo lo que el libro hace posible
El libro puede ser la excusa para dar una charla, crear un taller, animarnos a hablar con más seguridad o llevar nuestras ideas hacia nuevos espacios.
También puede permitirnos reencontrarnos con quienes nos acompañaron y reconocer cuánto crecimos desde que comenzamos.
La foto con Angie, el libro y el póster me recordó precisamente eso: llegar importa, pero disfrutar y valorar el recorrido también.
El libro es la excusa.
El verdadero viaje es todo lo que puede empezar a suceder gracias a él.