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Cómo recibir devoluciones sobre tu escritura

Compartir un texto nos vuelve vulnerables. Aprender a distinguir una devolución útil del eco de nuestros propios miedos puede ayudarnos a seguir escribiendo.

Cómo recibir devoluciones sobre tu escritura

Seguro ya me escuchaste decir:
UNA CRÍTICA NO ES UN ATAQUE.
Por eso, hoy te escribo sobre 
cómo recibir devoluciones sobre tu escritura.


"Tranquila MABEL, es un cuco nomás" Aunque sé que las palabras no hieren a todos por igual...

Una misma palabra puede resultar indiferente, amorosa o dolorosa según la historia de quien la recibe. Lo que para alguien es un apodo entrañable, para otra persona puede tocar una vergüenza profunda.

La crítica encuentra fuerza cuando coincide con algo que ya tememos sobre nosotros mismos. Por eso, frente a una devolución sobre un texto, muchas veces no escuchamos solamente lo que la otra persona dijo: también escuchamos a nuestro cuco confirmando nuestras inseguridades.

Cuando una observación se convierte en sentencia

Alguien puede decir “no lo entendí” y nosotros traducirlo como “escribo mal” o “mi texto no sirve”. Sin embargo, una devolución es un punto de vista subjetivo, no una verdad definitiva sobre nuestro talento ni sobre el valor de la obra.

Antes de entregar ese poder, conviene preguntarnos quién está leyendo, si conoce el tema, si forma parte del público al que nos dirigimos y si puede acompañar el proceso con respeto.

Elegir lectores amables

Un lector amable no es quien elogia todo. Es quien puede señalar una dificultad sin atacar a la persona que escribió; alguien que comprende la vulnerabilidad de compartir un material todavía en construcción.

Esos lectores se convierten en aliados. Nos ofrecen tiempo y una mirada externa para mejorar la obra. Por eso, en lugar de quedarnos paralizados, podemos repreguntar: ¿qué parte no se entendió?, ¿dónde se perdió el interés?, ¿qué necesitaba encontrar esa persona?

Separar la devolución del cuco

Recibir una crítica también implica aprender a separar tres cosas: lo que puede ayudarnos a mejorar, lo que pertenece a la subjetividad de quien opina y lo que despierta nuestros propios miedos.

Una crítica no es un ataque. Puede ser información valiosa si elegimos bien a nuestros lectores y si la escuchamos sin convertirla en una sentencia.

Si la vergüenza te está bloqueando a la hora de escribir tu libro —o de avanzar con cualquier otro proyecto—, escuchá los Consejos que nadie me pidió en este video de Paso a paso para escribir tu libro.



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